sábado, 21 de mayo de 2011

Muerte de Pizarro

El Asesinato de Francisco Pizarro

La ambición de riquezas y sobre todo de poder creó rivalidades entre los conquistadores Francisco Pizarro y Diego de Almagro y los lanzaron a la lucha fratricida, que con sangre y muerte levantó una barrera entre almagristas y pizarristas. La ejecución de Diego de Almagro suscitó entre los seguidores del viejo soldado que tenía muy fieles devotos, el deseo de venganza.
Los partidarios de Almagro se agruparon en torno a su hijo Diego de Almagro ‘el Mozo’. Los conjurados, bajo el mando de Juan de Rada, resolvieron la muerte del conquistador, como única forma de vengar al jefe ajusticiado.
El domingo 26 de junio de 1541 a la hora de la misa, un bullicioso grupo de 21 complotados, cruzó en forma tumultuosa la plaza de Armas y lanzando gritos contra el conquistador (¡Viva el rey! ¡Muera el tirano!), asaltaron el palacio de Pizarro ante la mirada de muchos que se encontraban en la puerta de la catedral y en la plaza, sin que nadie osara obstruirles el paso. En el palacio había en esos momentos, también 21 personas amigas de Pizarro, fuera de pajes y criados. La mayoría de los asistentes huyó cobardemente y sólo un pequeño grupo, incluido los pajes, se enfrentó a los asaltantes.
El conquistador del Perú, pese a su edad, vendió cara su vida y se defendió valientemente espada en mano. En el duelo que se trabó, Pizarro mató a un atacante, pero recibió una estocada mortal en el cuello. Además de Pizarro; murió en la lucha Martín de Alcántara su hermano materno, así como los pajes Cardona y Vargas.

La muerte de don Francisco Pizarro por don Diego de Almagro, el hijo mestizo de su antiguo aliado (pág. 412)Así a los 65 años, murió el conquistador del Perú, gobernador de Nueva Castilla y marqués de los Atavillos don Francisco Pizarro.

La Fundación de Lima

El 18 de enero de 1535, Francisco Pizarro procedió a fundar la ciudad en nombre de sus megestades el emperador Carlos V y su madre la reina Juana la loca. Impuso el naciente capital el numbre ¨la Cuidad de los Reyes¨ porque coincidió con la fecha en que los Reyes Magos se encaminaron a Belén, al igual que Pizarro y su compañeros andaban buscando el lugar para establecer la nueva capital.

Hay otro dicho de que se elegió el numbre en honor del Carlos V y Juana la loca. Sea como sea, era el numbre oficial. Luego se adquirió el numbre Lima, que proviene del quechua Rímac, un rió rega a la ciudad.

martes, 17 de mayo de 2011

El Tercer Viaje de Pizarro

De Panamá a Piura
Partieron de Panamá en enero de 1531, tocando como primer punto la bahía de San Mateo, de donde continuarán su viaje por tierras a través de la región de Coaque. En esta zona fueron atacados por el mal de las verrugas y aún se encontraban en este camino cuando el cacique Tumbalá los invitó a visitar su isla Puná, isla en la cual Pizarro terminará cerciorándose de que el Imperio de los Incas se debatía en guerra civil.
Llegaron a Tumbes en enero de 1532. Al llegar a esta ciudad, Pizarro le ordenó a Hernando de Soto que tomara preso al cacique Chilimasa en represalia porque los tumbesinos lo habían atacado. De Tumbes se trasladaron a Poechos donde su cacique Maizavilca le obsequió a don Francisco Pizarro a uno de sus sobrinos, al que le llamaron Martinillo.
Estando ya en el valle de Chira, en el lugar llamado por los indios Tangarara, Pizarro funda la primera ciudad española en nuestro país, con el nombre de San Miguel (15 de mayo o julio de 1532). También en este lugar construyeron un fuerte donde se quedaron 60 hombres a las órdenes de Sebastián de Benalcázar.

Marcha de Piura a CajamarcaPartieron en setiembre de 1532. Acompañaban a Pizarro 110 hombres de infantería y 67 de caballería. Después de avanzar por la costa hacia el sur y por Saña levantar a Cajamarca, entrarán a esta ciudad el 15 de noviembre de 1532 e inmediatamente Pizarro le ordenó a Hernando de Soto y luego a su hermano Hernando Pizarro que fuesen a los baños del Inca (Pultamarca) a invitar a Atahualpa a cenar esa noche en Cajamarca, pues Pizarro tenía pensado tomar preso al Inca en plena ceremonia.

 

El Segundo Viaje de Pizarro


Episodio de la Isla del Gallo, en el Segundo Viaje de Pizarro
Episodio de la Isla del Gallo, en el Segundo Viaje de Pizarro.
Pintura: Juan Lepiani.
En octubre de 1526, Pizarro y Almagro, con los dos barcos, partieron de Chochama hacia el Sur y llegaron al rio de San Juan. Mientras Almagro volvía por refuerzos a Panamá, el piloto Bartolomé Ruiz, exploró la costa sudamericana occidental hasta Coaque, en cuyo viaje capturó una balsa de indios tumbesinos con los cuales confirmó la existencia del Tawantinsuyo. Luego Pizarro avanzó con su expedición hacia la bahía de San Mateo y al río Santiago, a fines de julio de 1527, y luego llevó a sus hombres que se hallaban descontentos a la isla del Gallo, mientras enviaba los dos barcos a Panamá, con Almagro y el vedor Juan Carballo.
En una de las naves, los soldados descontentos, enviaron a la esposa del gobernador de Panamá un ovillo grande de algodón en cuyo seno iba una denuncia escrita, que terminaba con un texto que decía:
“A Señor Gobernador
miradlo bien por entero
allá va el recogedor
y aquí queda el carnicero”
Enterado del documento el gobernador de Panamá, Pedro de los Ríos, envió dos barcos a recoger a la fuerza a los expedicionarios, los mismos que llegaron a la Isla del Gallo a fines de setiembre de 1527. Al mando de ellos venía el capitán Juan Tafur, a recoger a todos los hombres. Entonces Pizarro, viendo a punto de fracasar su empresa, asumió un gesto heroico, desenvainó su espada, trazó una raya en la arena de la playa y les dijo a sus hombres: “Por este lado se va a Panamá a ser pobres, por éste al Perú a ser ricos, escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere”. Sólo trece hombres atravesaron la raya siguiendo a Pizarro, los célebres “Trece del Gallo”. Los demás soldados se embarcaron con Tafur rumbo a Panamá, y éste trasladó a Pizarro y a su pequeñísima hueste a la Isla Gorgona.
Luego de estar en ella, solos, seis meses, en marzo de 1528, volvió el piloto Ruiz a la isla para recoger a Pizarro. Pizarro convenció a Ruiz para explorar el Sur y llegaron a la isla Santa Clara y a continuación a Tumbes, donde los españoles por primera vez encontraron una ciudad importante y civilizada con fortalezas, templos y murallas. Varios españoles descendieron a tierra y comprobaron la importancia de la ciudad y su elevada cultura y por lo que es más, confirmaron visualmente la existencia del Imperio del Tawantinsuyo.
Pizarro llamó a Tumbes, Nueva Valencia y luego navegó hacia el Sur por las costas del reino vasallo de Chimor, hasta llegar a la desembocadura del río Santa. El Tawantinsuyo había dejado de ser un sueño y un mito, había sido descubierto y Pizarro volvió en triunfo a Panamá.

La Capitulación de Toledo en 1529

Al volver a Panamá con la noticia del descubrimiento del Tawantinsuyo, Pizarro tropezó con las dificultades que le puso y la casi oposición del gobernador, Pedro de lo Ríos, que quería impedir una nueva expedición, por lo que los tres socios decidieron negociar la conquista del Perú con el propio rey. Pizarro fue designado por sus socios como Procurador, es decir apoderado en el lenguaje de la época, y viajó a España con ese carácter, en octubre de 1528, acompañado del griego Pedro de Candia, llevando oro, plata, piedras preciosas, llamas y tejidos del Perú. En Sevilla, Pizarro fue apresado por antiguas deudas con el bachiller Enciso, todavía de la época de su estancia en el Darién. Logró salir libre gracias a la influencia de su pariente, Hernán Cortés, conquistador de México y éste lo ayudó para que fuera recibido en la corte. Allí se entrevistó en Toledo, con el propio rey, Carlos V, a quien expuso sus planes y pretensiones y negoció con el Consejo de Indias.
El resultado fue la firma de la Capitulación de Toledo, realizada el 26 de julio de 1529, que le autorizaba para la conquista del Perú. Por la corona firmó la reina Juana la Loca, madre de Carlos V.
Por esta Capitulación, Pizarro obtuvo la autorización para conquistar el Perú, fundar ciudades, dentro de los límites de su gobernación que abarcaría una longitud de 200 leguas a lo largo de la costa sudamericana del Pacífico, a partir del río de Temumpalla (Santiago) en el norte del Ecuador hasta Chincha, en la costa central del Perú.

El Primer Viaje de Pizarro

En 1524, con mucha ilusión por conquistar las ricas tierras del Perú, Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernando de Luque fundaron en Panamá la Compañía del Levante.
A comienzos de setiembre del mismo año ya estaban listos dos barcos, el “Santiago” y el “San Cristóbal”. El día 13 zarpó el “Santiago”, al mando de Francisco Pizarro, con 112 españoles y algunos indios nicaraguas de servicio.
De Panamá se dirigieron a las islas Perlas, luego desembarcaron en Puerto Piñas, avanzaron por la costa colombiana hasta que llegaron a un punto que llamaron Puerto de Hambre, por que se acabaron las provisiones, y el barco “San Crisóbal” no aparecía para socorrerlos. Entonces Pizarro envío a Gil de Montenegro con el “Santiago” para recoger alimentos en las islas Perlas. Durante 47 días esperó el capitán en Puerto de Hambre. Cuando llegó Montenegro ya habían muerto más de 30 expedicionarios por la falta de comida.
Españoles esperando en Puerto de Hambre. Dibujo: Jorge Salazar.
A comienzos de 1525 se reanudó el viaje y llegaron al Fortín del Cacique de las Piedras, donde los españoles fueron recibidos con una lluvia de piedras y  lanzas, que dejaron varios heridos, entre ellos el mismo Francisco Pizarro. Dejando 5 desaparecidos, los sobrevivientes se reembarcaron y emprendieron el retorno hasta Chochama, al sudeste de Panamá.
Mientras tanto, Almagro ya estaba en camino con 50 hombres a bordo del “San Cristóbal”, y para su mala fortuna desembarcó en el Fortín de Cacique de las Piedras. Los indígenas los atacaron con fiereza. En el combate una flecha le cayó en un ojo a Diego de Almagro, quien por poco es capturado por los nativos. Un negro esclavo logró rescatarlo, pero el manchego quedó tuerto para siempre. Almagro mandó incendiar el fortín rebelde, que desde entonces es recordado como Pueblo Quemado.
Almagro buscó a Pizarro hasta el río San Juan, en los manglares colombianos. Al no encontrarlo regresó hasta las islas Perlas. Aquí se enteró que su compañero estaba en Chochama. Al reencontrarse se abrazaron y prometieron intentarlo de nuevo, pase lo que pase.

domingo, 15 de mayo de 2011

LOS VIAJES DE FRANCISCO PIZARRO

Francisco Pizarro dirigió 3 viajes para conquistar el Tahuantinsuyo.

Los organizó desde 1524 cuando fundó la “Empresa del Levante” con sus socios Diego de Almagro y Hernando de Luque, con la pretensión de llegar a las tierras del Perú, de las que habían oído hablar.

Para recordar las rutas y los principales episodios de los tres viajes, ingresa a los siguientes enlaces:

-El primer viaje de Francisco Pizarro (1524-1525).

- El segundo viaje de Francisco Pizarro (1526-1528).

* La capitulación de Toledo (1529).

- El tercer viaje de Francisco Pizarro (1531-1533).

- La fundación de Lima

lunes, 9 de mayo de 2011

INFANCIA Y JUVENTUD

El joven Francisco Pizarro hacia 1495. Dibujo: Suárez del Árbol.

Francisco tuvo una infancia pobre y difícil. Vivía y crecía en el medio de los labradores al que pertenecía su madre. No recibió educación que se deba a los jóvenes hidalgo y perteneció analfabeto toda su vida.

Extremadura es una región con buenos campos para la crianza de animales. Los abuelos maternos del adolescente Francisco Pizarro tenían algunas vacas y cerdos, que seguramente el muchacho ayudaba a pastar. Pero al acercarse a los dieciocho años, se cansó de las rudas faenas de la ganadería y decidió abandonar su natal Trujillo para ser soldado como su esquivo papá. Era mediados de la década de 1490 y el rey Fernando “El Católico” necesitaba incrementar sus tropas en el sur Italia. Hasta Nápoles llegó Francisco Pizarro, poniéndose a las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán. Después de participar durante casi cinco años en exitosas campañas contra los franceses, terminó la guerra y Pizarro debió retornar a España.

Era el año 1500, y el joven extremeño decidió buscar nuevos campos de combate para enriquecerse sirviendo al Rey y a la cristiandad. Las noticias de los viajes colombinos llegaron a sus oídos, y comenzó a interesarse por las tierras que aún se creían como parte de Lejano Oriente. Para su fortuna, a fines de 1501 se ultimaban los preparativos de don Nicolás de Obando para embarcarse rumbo a la isla La Española, donde ejercería el cargo de Gobernador. Pizarro se enroló en uno de los treinta y dos barcos de la flota que zarpó de Sevilla. En 1502, a los 24 años de edad, cruzó por primera vez el Océano Atlántico y llegó a La Española. Lo imaginamos ingresando a Santo Domingo, jurando no regresar a España sin haber alcanzado la riqueza, la fama y el honor que desde niño había soñado.